Whisky es un gatito de tres meses que se ha venido a vivir con nostros. Es muy bonito aunque un poco orejón y espeluchaillo, pero eso lo hace más gracioso aún. Whisky es muy jueguetón, o un poco hiperactivo, aunque también quepa la posibilidad de que este un poco asalvajado.
Al principio cuando llegó a casa le dejabamos hacer lo que quería, se pasaba el día arrañandonos porque interpretaba que cualquier movimiento de la mano quería decir “vamos a jugar“. Si te ponías a barrer, saltaba sobre la escoba, si señalabas a algo, te saltaba a la mano, si lo querías acariciar, te mordía la mano, si tamborileabas el posabrazos del sofa te saltaba a la mano, si te rascabas la oreja, te saltaba a la oreja y después a la mano. Cuando nos poníamos a comer teníamos que estar comiendo casi de pie esquivando sus saltos y dandole la espalda, teniendo cuidado también para que cogiese nada que estuviese en la mesa.
Al mes decidimos que era mejor empezar a educarlo un poquito. Lo primero en la mesa no se puede subir al principio teníamos que hacer ruido y bajarlo mucho pero ya hemos conseguido que con un ‘shhh’, se lo piense un poco. Eso si, en cuanto no estamos hará lo que quiera, jeje. También parece que se ha tranquilizado un poco. Ahora duerme más y se deja acariciar un poco, pero sólo un poco. Como lo acaricies mucho empieza otra vez a morder.
Poco a poco este asalvajado animalito va siendo cada vez más sociable.